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Aparigraha. La respiración como maestra - Bloom
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Aparigraha. La respiración como maestra

Aparigraha. La respiración como maestra

La semana pasada hicimos la primera reflexión sobre Aparigraha, no ser posesivos. Este Yama nos invita a desarrollar nuestra capacidad de no aferrarnos y dejar ir. Recibir el cambio con los brazos abiertos. 

La respiración nos nutre. También lo hace la vida en forma de hogar, trabajo, relaciones… Todo esto nos nutre hasta que nos apegamos a ello y luego nos hacemos daño a nosotras mismas con nuestras expectativas, exigencias, críticas y decepciones. Como la respiración, cuando se aguanta durante demasiado tiempo, lo que nos nutre puede llegar a volverse tóxico. Debemos aprender a exhalar y dejar ir. 

¿Y si vivimos cada momento, cada experiencia, cada etapa con absoluta intimidad y aceptamos soltarlo para recibir algo nuevo? Confiemos en la vida y nos iremos acercando más a quienes somos capaces de llegar a ser. 

Pondré un ejemplo personal. Yo acostumbro a aferrarme a épocas en las que he sido muy feliz, incluso las idealizo. Me sucedió al regresar a Tarragona después de dos años viviendo en Paris. ¿Por qué aferrarme a aquella época en la que fui tan feliz? Aferrarse, es algo doloroso. No es lo mismo que recordarlo con alegría y gratitud por haberlo vivido. Mientras me resistía a dejar ir esa época, era incapaz de apreciar y sentir amor hacia todo lo presente en mi vida, aquí y ahora. Me resistía al cambio y a recibir nuevas oportunidades. Cada vez soy más consciente de ello y trabajo mi capacidad de dejar ir. Me siento más ligera.

Impermanencia. Fugacidad.

Confianza. Todo cambia.

Nada sigue igual. 

Inhalar. Exhalar.

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